En este lugar la locura no es un factor para acabar en el manicomio, ni se mira raro mientras cuentas en voz alta las ocurrencias más extrañas de tu mente. Aquí, la imaginación, la creatividad y las majaderías son un valor al alza. Abre tu mente y déjate llevar por los disparates.
Como todos los años llevo la ropa interior roja puesta en
pro a la buena suerte, en la calle se oyen cohetes y el alboroto de la gente
que anuncia que la hora está próxima.